Aletheia, vol. 17, nº 32, e248, junio - noviembre 2026. ISSN 1853-3701Dosier
Introducción al dosier: Actitudes sociales en dictadura. Entre el apoyo y la adaptación
Los estudios sobre el pasado reciente argentino constituyen un área de investigación que ha atravesado un proceso de legitimación y de acelerada expansión, y hay quienes consideran que ya nos encontramos en un momento de “estabilización” de ese campo (Lvovich, 2023). En los últimos 20 años, los estudios que abordan nuestra historia reciente han avanzado abarcando distintas áreas, períodos, sujetos y dimensiones. Entre ellos, numerosos trabajos se aproximaron al universo de los denunciantes de la última dictadura argentina (1976-1983) y, paulatinamente, se ha avanzado en el análisis de otras actitudes sociales, más allá de la denuncia, la oposición o la resistencia abierta al régimen, como la aceptación, la adaptación, el consenso y la complicidad, entre otras.
El proceso de expansión y consolidación de la historia reciente se vio facilitado, entre otros factores, por la apertura de archivos, el surgimiento de posgrados específicos y, en determinados períodos más que en otros, por el financiamiento del Estado a la investigación en ciencias sociales. Esto permitió la conformación y consolidación de equipos de trabajo, la realización de numerosos eventos académicos y la publicación de los resultados de las investigaciones, que han representado importantes avances para repensar diversas cuestiones vinculadas a las escalas, las periodizaciones, las fuentes, las perspectivas de análisis y el rol de los investigadores.
En esa línea, los trabajos reunidos en este dossier forman parte de los resultados del Proyecto de Investigación Plurianual (PIP), financiado por el CONICET, titulado “Aceptación, distanciamiento y acomodación en la última dictadura cívico-militar argentina (1976–1983)” y dirigido por Daniel Lvovich.1 Como su nombre lo indica, las personas vinculadas a la Universidad Nacional de General Sarmiento, la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y el CONICET que lo integran trabajaron con nociones como la “aceptación” —que comprende la resignación, el apoyo y la adhesión— y el “distanciamiento” —que incluye la desviación, la disidencia y la oposición—.2
Siguiendo a Lvovich (2025), las actitudes sociales son un complejo campo de respuestas, conductas, opiniones y emociones, necesariamente cambiantes, múltiples y, a veces, contradictorias. Como es sabido, desde los años ochenta, las actitudes de la sociedad argentina frente a la última dictadura han sido un tema de debate político y académico, en el que los integrantes de dicho proyecto nos posicionamos en contra de las miradas que presentan a la sociedad sin fisuras, de forma totalizadora y ahistórica, invisibilizando o negando la diversidad de actitudes que tuvieron lugar durante aquellos años. En este sentido, recientemente, Crenzel (2025) ha distinguido entre posturas que presentan a una sociedad que ignoraba lo que ocurría o bien se encontraba aterrorizada y fue víctima del terrorismo de Estado; una sociedad que conocía los crímenes y apoyó al régimen; o bien una sociedad resistente que, desde los inicios, acompañó las luchas por memoria, verdad y justicia. Se trata de miradas simplistas, de una sociedad vista en conjunto, sin matices, que han tenido expresión en luchas políticas y memoriales. Aunque debe decirse que, en los últimos años, a medida que las afirmaciones más generales y abstractas fueron cediendo, las interpretaciones se han tornado más complejas.
En efecto, los planteos iniciales de Guillermo O’Donnell (1984), Hugo Quiroga (1994), Vicente Palermo y Marcos Novaro (2003) y Hugo Vezzetti (2003) abrieron algunos interrogantes para pensar las actitudes sociales, en especial aquellas comprendidas dentro de la “aceptación”. El primero sostuvo la existencia de una sociedad que “se patrulló a sí misma”, en la que “muchas personas” se ocuparon “activa y celosamente” de ejercer su propio pathos autoritario, “yendo más allá de lo que el régimen les demandaba”, mediante la vigilancia y la autocensura (O’Donnell, 1984, pp. 137–138). Quiroga (1994) afirmó que una parte relevante de la población manifestó, “pasiva y silenciosamente”, su creencia en que la necesidad de recuperar un orden social dañado solo podría encontrarse en el marco de la dominación militar. Para el autor, el régimen se apoyó en la crisis de legitimidad de la gestión civil precedente y en la existencia previa de un sistema político que combinó gobiernos civiles con militares. En esta perspectiva, la posterior deslegitimación y aislamiento social de la dictadura se debieron al carácter destructivo de sus políticas económicas y a su incapacidad para lograr articulaciones sociales amplias.
En línea con los trabajos de O’Donnell (1984) y Quiroga (1994), respecto de cierto “orden” que algunos sectores comparaban con el “caos” de los años previos, Palermo y Novaro (2003) también han señalado que fue el contraste con los últimos años del gobierno peronista lo que permitió a la dictadura construir cierta legitimidad y consenso inicial. Los autores han sostenido que, en un difundido “anestesiamiento” de las conciencias morales, muchos argentinos estaban dispuestos a aceptar un grado importante de violencia ilegal. Es decir, formaba parte del “sentido común” que acompañó la instalación del gobierno de facto y del consenso que respaldó al régimen en los primeros años la idea de que algunos derechos fundamentales debían ser dejados de lado por un tiempo en la lucha contra la “subversión” (Palermo y Novaro, 2003).
Para Vezzetti (2003), hubo quienes estuvieron dispuestos a brindar su apoyo mediante la delación o la proclamada adhesión y la difusión del discurso del régimen, formando parte de las condiciones que hicieron posible el terrorismo de Estado. En análisis previos, Cavarozzi (1983) llegó a aseverar que la sociedad estaba profundamente penetrada por valores y costumbres antidemocráticos, como el culto a la violencia y la intolerancia frente a conductas e ideas disidentes, lo que permitió que la dictadura alcanzara un respaldo masivo, aunque probablemente no mayoritario. Para este autor, ese respaldo se combinó con apatía y privatización de la vida, que constituyeron, en muchos casos, la respuesta adaptativa al miedo y la atomización.
Estos trabajos pioneros, que marcaron ciertos rumbos de investigación, abrieron la necesidad de desarrollar estudios empíricos situados que permitieran complementar, complejizar o dar fundamento a las ideas, percepciones e hipótesis que, con mayor o menor solidez, presentaron. En gran medida, extendieron sus conclusiones a contextos sociales y geográficos amplios y dispares respecto de los examinados en sus investigaciones. Consideramos, así, que analizar las actitudes sociales implica dar cuenta de su multiplicidad y complejidad y desistir, por lo tanto, de explicaciones simplistas y visiones dicotómicas.
En ese sentido, los textos reunidos para este dossier colaboran en la construcción de una mirada más compleja, dando cuenta de que existió un abanico amplio de posicionamientos que incluye distintos grados de consentimiento, aceptación, indiferencia, resignación, resistencia o disidencia. Posicionamientos que no fueron unívocos ni estáticos: se podía aceptar determinadas políticas y rechazar otras, consentir ciertos lineamientos y, al mismo tiempo, adoptar estrategias de distancia o desacuerdo, entre otras. Así, los artículos muestran que existieron diversos modos de resistir, negociar, confrontar, adaptarse o acomodarse y que, en esa compleja gama, predominaron los grises.
En “Una dictadura de y para las personas comunes. La legitimación inicial de la última dictadura cívico-militar argentina”, Camillo Robertini explora el rol de la revista Gente en la construcción de la aceptación del golpe de Estado y del Proceso Militar, en sus primeros tramos, por amplios sectores de la población. Según este, en la narrativa de la publicación se articularon referencias a la crisis del derrocado gobierno peronista, al propio desconcierto de la crisis política y —desde este punto de vista— al denostado accionar de las organizaciones armadas, con el fin de presentar la situación militar como viable y necesaria. Un rol clave en este mecanismo discursivo, asegura Robertini, fue resaltar las virtudes de moderación del presidente de facto, Jorge Rafael Videla. Elementos, todos estos, que colaboraron en la emergencia de un escenario “estable”, sostenido por el consentimiento, la apatía y la acomodación de una parte importante de la sociedad.
Si el enfoque de Robertini es sobre un dispositivo de generación de un marco de aceptación, el siguiente texto se centra en los posicionamientos específicos a partir de una situación concreta. Esto es lo que desarrolla Daniel Lvovich en “La historiografía y las actitudes sociales en torno al ‘Caso Timerman’. Modelos interpretativos y miradas multifacéticas”. Allí, el autor indaga las reacciones suscitadas en torno al secuestro y posterior expulsión del país del director de La Opinión. Al dar cuenta de los posicionamientos en la prensa, el periodismo y la dirigencia judía local, el autor devela una trama que rompe con la linealidad esperable. Esto lo lleva a advertir que el abordaje de las actitudes sociales no solo debe tener en cuenta las diversas dimensiones políticas y culturales en las que están inmersos los actores, individuales o colectivos, sino también la escala del recorte. De esta forma, si en el plano macro suelen disponerse los sentidos generales, en el micro —donde prevalecen las actitudes individuales— lo emocional ocupa un lugar sustantivo.
El grupo de trabajos que continúa tiene la particularidad de tomar una periodización no circunscrita a la mera etapa de la última dictadura. El primero de ellos, el de Lucas Bilbao, titulado “De un ‘ámbito escolar’ a un ‘nido de subversivos’. La Universidad Nacional del Centro frente a los efectos del terror de Estado (Tandil, 1974-1977)”, indaga las prácticas y estrategias de las autoridades de esa institución. En concreto, analiza los cambios en el posicionamiento de los funcionarios que se suscitaron entre una etapa de conflictividad, en el marco de la nacionalización de la universidad a finales del gobierno peronista, y la álgida represión durante los primeros años del gobierno militar. El autor observa una dinámica temprana de “gestión de despolitización” del ambiente universitario, que conllevaría luego a detenciones y desapariciones de estudiantes, docentes y no docentes. Esto es, una acomodación y adhesión a las políticas del régimen en relación con la universidad.
En algunos casos, la adaptación fue una estrategia de supervivencia institucional o profesional. En ese sentido, el artículo de Gabriela Gomes, “Respuestas corporativas de acomodación profesional: arquitectos, Estado y vivienda social en las dictaduras de Argentina y Chile”, muestra cómo ciertas corporaciones de profesionales tendieron a adoptar actitudes de acomodación. En línea con sus trabajos previos, la autora analiza dos experiencias dentro del heterogéneo campo arquitectónico. Así, observa cómo la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), en Argentina, y el Colegio de Arquitectos en Chile (CA), durante las dictaduras en ambos países, tendieron a combinar actitudes que pueden ser pensadas como respuestas “defensivas” y estrategias de supervivencia institucional —como adaptarse y negociar— con la búsqueda de reconocimiento y consolidación profesional en un contexto condicionado por el autoritarismo. A partir del análisis de documentos internos de las propias asociaciones profesionales, revistas especializadas de arquitectura y legislación de ambos países, observa, por un lado, que las críticas de la SCA fueron de “baja intensidad” y, por el otro, que el CA, hasta 1982, aunque reclamó por la libertad de los presos políticos, evitó la confrontación directa y optó por una actitud más “conciliatoria” y de “colaboración pragmática”. De esta forma, el trabajo de Gomes permite ver algunas continuidades entre períodos dictatoriales y gobiernos democráticos, así como cierta “normalidad” en el funcionamiento de corporaciones profesionales y cómo estas fueron decidiendo qué resultaba oportuno o tolerable aceptar o rechazar.
Otro trabajo que excede el período de la última dictadura es “Huyendo de los radares. Interpretaciones sobre activismos cristianos indigenistas bajo dictaduras militares (Argentina, 1965-1983)”, de Miguel Leone Jouanny. A partir de una periodización más larga, observa que las acciones pastorales no se vieron fuertemente cercenadas, reducidas o mermadas durante las dos últimas dictaduras. A su vez, la reducción de la escala le permite destacar las particularidades regionales. Hacer foco en geografías menos transitadas por la historiografía, como el Chaco, permite ver cómo, en las zonas rurales, por no ser consideradas “calientes” y “prioritarias” en la estrategia represiva, ciertas experiencias enmarcadas en el cristianismo liberacionista pudieron continuar funcionando, desarrollándose y ampliándose. Leone Jouanny encuentra así que, si bien el activismo cristiano indigenista en el Chaco no tuvo una actitud de apoyo a las dictaduras, tampoco tuvo una de confrontación abierta, lo que les permitió ubicarse relativamente al margen de la represión y la vigilancia.
A 50 años del último golpe de Estado, indudablemente, como han señalado otros investigadores, el contexto que vio nacer y crecer a la historia reciente se ha transformado (Lvovich, 2023). Así, en la actual coyuntura aumentan y ocupan el espacio público los discursos y las actitudes tendientes a la banalización, la relativización y el negacionismo, o bien a la reivindicación abierta (Lvovich y Grinchpun, 2022); a la vez que asistimos al desfinanciamiento de las investigaciones en ciencias sociales y al desmantelamiento de las políticas públicas de memoria, verdad, justicia y reparación en torno a los crímenes de la última dictadura argentina. De esta forma, trabajos como los aquí reunidos se vuelven necesarios para seguir reflexionando sobre nuestro pasado reciente y sus efectos en el presente.
Referencias bibliográficas
Cavarozzi, M. (1983). Autoritarismo y democracia (1955-1983). CEAL.
Crenzel, E. (2025). Pensar los 30.000. Siglo XXI.
Lvovich, D. y Grinchpun, M. (2022). Banalización, relativización, negacionismo: un escenario en los campos de batalla por la memoria del pasado argentino reciente. Contenciosa, (12), 1-17.
Lvovich, D. (2023). Logros y dilemas de la historia reciente en la Argentina. Pasajes: Revista de Pensamiento Contemporáneo, (68), 194-206.
Lvovich, D. (2025). Actitudes sociales. En D. Lvovich y M. P. González (Comps.), Sociedad y dictadura: Conceptos, claves y fuentes para pensar las actitudes sociales en Argentina (1976-1983) (pp. 21-24). Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
O’Donnell, G. (1984). Democracia en la Argentina: Micro y macro. En O. Oszlak (Comp.), “Proceso”, crisis y transición democrática. CEAL.
Palermo, V. y Novaro, M. (2003). Historia argentina: La dictadura militar, 1976-1983. Del golpe de Estado a la restauración democrática. Paidós.
Quiroga, H. (1994). El tiempo del proceso. Conflictos y coincidencias entre políticos y militares, 1976–1983. Fundación Ross.
Vezzetti, H. (2003). Pasado y presente. Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina. Siglo XX.
Notas